EL VETERINARIO Desde el momento que tengamos
nuestro San Bernardo debemos acudir al veterinario de confianza
. Su papel , al igual que un médico, es
mantener a sus pacientes en buena salud. Elegir un buen profesional supone
tener una gran tranquilidad. Sus funciones básicas son: PREVENTIVAS : Las vacunas, el aseo, la alimentación, pequeñas intervenciones,
los tratamientos antiparasitarios,
diagnóstico de la gestación, etc. CURATIVAS : Son las intervenciones quirúrgicas relativas a algunas patologías (
tumorales, traumáticas, etc.). Se incluyen también los cuidados y tratamientos
médicos contra los vómitos, las diarreas, las infecciones, etc. CONSULTORAS: Cuando se recurre al veterinario en busca de consejos
relativos con la educación, la alimentación, etc.

LAS
VACUNAS
La vacunación es a grandes
rasgos, la introducción al animal de microorganismos patógenos (virus o
bacterias) para que pueda producir y adquirir una inmunidad.
Es conveniente que nuestro
veterinario proyecte un buen plan de vacunaciones para garantizar la salud de nuestros San Bernardos. Las vacunas permiten detener las
enfermedades infecciosas contagiosas mortales. Sólo son eficaces si se realizan
respetando un calendario de vacunación preciso.
El cachorro recibe una primera
inmunidad de su madre gracias a los anticuerpos contenidos en el calostro.
Estos
se transmiten durante las primeras horas de vida del ( 24-48 horas ) al mamar,
siempre que la madre tenga una buena inmunidad. Estos anticuerpos desaparecen
entre la cuarta y la decimoctava semana de vida. El cachorro desde entonces ya
no estará protegido si no se recurre a la vacunación.
Es preciso vacunar al perro
contra todas las enfermedades infecciosas que pueden ser fatales. Además de la
vacunación antirrábica, legalmente obligatoria, el cachorro deberá estar
vacunado contra el moquillo, la hepatitis contagiosa, la leptospirosis
y la parvovirosis.
CALENDARIO DE
VACUNACIÓN
Primovacunaciones
Entre las 7 y
9 semanas:
-(1ª dosis)
Moquillo, Hepatitis contagiosa, Parvovirosis.
Entre 11 y 13
semanas:
-(2ª dosis) Moquillo,Hepatitis
contagiosa, Parvovirosis.
- Leptospirosis. ( 1ª dosis )
- Rabia.
Entre 15 y 17
semanas:
- Leptospirosis (2ª dosis)
Refuerzos
Anual
:
- Rabia.
- Leptospirosis.
- Moquillo,
Hepatitis contagiosa, Parvovirosis.
( al año de la primovacunación, luego cada 2)
Otras vacunas posibles
-Tos de las
perreras ( 2 primovacunaciones, luego, 1 anual )
- Piroplasmosis ( 2 primovacunas y 1 anual)
EL ASEO
LOS BAÑOS: No son muy
recomendables en exceso, pues con el lavado, eliminamos la grasa que segregan
para el mantenimiento del pelo. Una periodicidad de 45dias no es
demasiado excesiva, pero a veces no tenemos más remedio que acortarla.
El agua debe estar
tibia y el champú ha de ser específico para perros.
Mas importante que el lavado
, es el secado, nos debemos asegurar que se ha completado si queremos un
pelo limpio y sano.

MANTENIMIENTO DEL
PELO:
Lo ideal sería el cepillado diario, aunque bastará con
un par de veces a la semana si es efectivo. Se trata de evitar que la formación
de nudos y el pelo muerto desluzcan nuestro perro.
HIGIENE DE LOS OIDOS:
Las orejas de gran
tamaño suponen un aseo añadido. Periódicamente se deben limpiar los conductos
auditivos con una gasa humedecida . Se debe estar
atento si hay signos de infección o de infestación de ácaros continuamente.
Cuando el animal agite la cabeza o se rasque serán síntomas de algún problema
que tendremos de tratar rápidamente.
LAS DESPARASITACIONES
Las afecciones
parasitarias externas (como las pulgas, las garrapatas, los piojos, y los
ácaros) alteran esencialmente la piel y el pelaje. Son causantes de eczemas,
pruritos o caídas del pelo. Las afecciones parasitarias internas afectan sobre
todo al aparato digestivo (esófago, estómago, intestinos), pudiendo causar
enfermedades infecciosas contagiosas.

Garrapata Pulga
Helmintos
Trichuris
Una vigilancia
correcta del perro asociada con una buena higiene de vida puede evitar la
mayoría de estas afectaciones caninas, algunas de las cuales pueden resultar
mortales. Existen en el mercado
una gran gama de productos para poder llevar a cabo un excelente programa de desparasitación.

ODONDOLOGIA
El veterinario debe
examinar los dientes a partir de los seis meses para así asegurarse que todos
los dientes han salido perfectamente. El propietario debe tener especial
cuidado a partir de esa edad con constantes cepillados y el suministro de
huesos de nylon para cuidar la dentadura.
Teniendo cuidados
dentales regulares con nuestro perro, obtendremos unos dientes mas sanos,
evitaremos la entrada de bacterias al organismo, tendrá un buen aliento y sin
duda alargaremos su vida.

LAS ENFERMEDADES MAS
FRECUENTES DEL SAN BERNARDO
Como todas las razas,
el San Bernardo no está exento de las
diferentes enfermedades caninas. No obstante, por su fisiología y
morfología, estos molosos se enfrentan a una serie de enfermedades
características de la raza. Hemos querido recoger la sintomatología de las más
frecuentes para poder apreciarlas, aunque siempre será el veterinario, quien
deberá determinarlas y poner el tratamiento adecuado.
AFECCIONES DE LA
PIEL:
Las alopecias
se distinguen por la pérdida anormal del pelo que dejan aparecer la piel.
Pueden ser de origen endocrino, parasitario, hereditario, de una infección
bacteriana o incluso desconocido. Debemos distinguirlas de las mudas de pelo
producidas en los cambios estivales ( prímavera
y otoño generalmente , dependiendo del sol recibido), y que requieren, de un
cepillado continuado durante unos días para eliminar el pelo muerto y dejar
paso al pelo nuevo.
Las callosidades son placas ( redondas y ovaladas ) que se desarrollan en la piel, en
los puntos de apoyo. Las lesiones se aprecian sobre todo en los codos y se
producen en los perros que duermen sobre piso duro. Tienen tratamiento
quirúrgico cuando las lesiones son muy voluminosas o están infectadas.
La dermatitis por
lamidos de las extremidades se aprécian en los
perros grandes que quedan solos durante el día. Generalmente estos se lamen ( por aburrimiento ) las extremidades produciendo una
alopecia y posteriormente una ulceración de la zona.
AFECCIONES OCULARES
El ectropión trata
de la eversión del párpado, quedando el borde libre separado del parpado. El
ojo queda permanentemente descubierto produciendo la congestión de las
conjuntivas con una secreción transparente que puede infectarse y volverse mucopurulenta.
El entropión es
el giro del borde libre interior del párpado hacia el interior de la córnea.
Produce una irritación local con inflamación de la córnea y la conjuntiva,
causando a la vez enrojecimiento y una secreción transparente que puede
volverse mucopurulenta.
Tanto el ectropión
como el entropión deben tratarse con una solución antiséptica mientras se
valora la cirugía.
La conjuntivitis es
una afección inflamatoria de las conjuntivas. Estas pueden ser alérgicas, infecciosas
o parasitarias. Producen enrojecimiento, edema, picazón y molestia. La
secreción ocular puede ser fluida, mucosa o mucopurulenta.
Se debe tener una buena higiene del ojo con un colirio limpiador para calmar la
inflamación.
NEUROLOGÍA
El golpe de calor también
denominado “congestión cerebral” es un edema cerebral debido a una
insuficiencia de los mecanismos de termorregulación. Es mas frecuente en épocas
estivales y donde hay poca ventilación. Se nota hipertermia ( más de 41º grados
), aumentando la frecuencia respiratoria, cianosis ( mucosas azules ),
temblores, convulsiones y agitación que pueden provocar la muerte. Hay que
poner al animal a la sombra, en un lugar aireado, bajando la temperatura con
una pronta inmersión en agua muy fría.
APARATO LOCOMOTOR
El proceso de anconio aparece durante el periodo de crecimiento en el
perro. Se aprecia a través de cojeras e hinchazones localizadas en el codo. Ha
de ser el veterinario con un examen radiológico quien diagnostique esta
anomalía. El problema tiene solución quirúrgica.
La displasia de
cadera es una afección congénita, aunque de componente hereditario
discutido, se caracteriza por un
desarrollo anormal de la articulación coxofemoral que
tiene como consecuencia una mala imbricación del fémur en la cavidad articular
de la cadera.
Se observa en los perros al final del
crecimiento. Se puede sospechar la enfermedad en los siguientes casos: marcha
anormal de los miembros posteriores, posición de los miembros posteriores ( vístos desde arriba ) en X,
galope de liebre ( con las dos patas juntas ), dolor a la manipulación forzada
en flexión-extensión, cojeras constantes, falta de musculación en los miembros
posteriores, etc.
Un examen radiológico puede confirmar la
displasia de cadera. Este examen ( aunque puede
adelantarse para su diagnóstico ) se realiza al final del crecimiento, sobre
los 18 meses.
Se puede prevenir la displasia desde
cachorro, llevando a cabo una alimentación adecuada sin sobrealimentación y
evitando los suelos lisos o el excesivo ejercicio.

APARATO DIGESTIVO
La oclusión
intestinal se da con más frecuencia en cachorros en fase de crecimiento
dado su afán de morder
( periodo
de la dentición ) e ingerir todo lo que le rodea ( ropa, pedazos de cuerda,
juguetes de plástico, etc.). Estas son causa frecuente de intervenciones
quirúrgicas complicadas. Se ha de evitar que los perros tengan a mano cuerpos
extraños.
Los parásitos
intestinales tratan de la infestación por gusanos (
áscaris, trichuris, anquilostomas, tenias, etc…). Estos parásitos provocan anomalías en el
crecimiento, adelgazamiento, vómitos y diarreas. El perro suele rastrear su
cuarto trasero, denominado “signo de trineo”, para manifestar sus molestias. Se
produce en cachorros con mayor incidencia pero la infestación se puede dar a
cualquier edad. Un perro infestado puede contaminar al hombre. Se recomienda un
buen programa de desparasitación interna.
La
torsión-dilatación de estómago es propia de las razas grandes y se
caracteriza por la hinchazón del abdomen, vómitos improductivos y un rápido
deterioro del estado general. El perro necesita ser intervenido quirúrgicamente
a la mayor brevedad, pues sino, entra en estado de shock
y se produce la muerte.
Para prevenir el síndrome de
torsión-dilatación de estómago se deben tomar diversas medidas:
·
Evitando
comidas copiosas fraccionando la ración diaria en 2 comidas.
·
Respetar
un periodo de reposo después de las comidas.
·
Humedecer
el alimento antes de las comidas.
·
Elegir un
alimento altamente digestible.
·
Alimentar
al perro en un lugar aislado y tranquilo.
·
Evitar
que tome gran cantidad de agua después del ejercicio.
·
Evitar
situaciones de estrés o nerviosismo prolongadas.
·
El
ejercicio se debe efectuar con moderación.
Los vómitos son la expresión de una inflamación o una distensión
excesiva de los órganos del aparato digestivo. Pueden ser causadas por
envenenamiento, gastritis, úlceras, gastroenteritis, obstrucciones
intestinales, torsiones de estómago, enfermedades infecciosa,
etc. Asimismo causan deshidratación, desnutrición y desequilibrios sanguíneos
que pronto afectan al estado general del perro.
Para ayudar al veterinario a
establecer un diagnóstico acertado se debe informar de la frecuencia de los
vómitos y el momento de la aparición ( consecutivos o
no de las comidas, ingestión de líquidos, etc. ).
Las diarreas son el aumento de la frecuencia de emisión de
heces, que son también mas o menos líquidas y
abundantes. La causa mas frecuente son los errores
alimentarios, como el cambio de régimen o la cantidad de alimento. Otras causas
se deben a infecciones virales, bacterianas o a parásitos intestinales. El
estado del perro se deteriora. El abdomen suele estar doloso. La diarrea suele
acompañarse de vómitos. Como la perdida de líquido es
importante se debe intervenir rápidamente para evitar el estado de shock por deshidratación. En casos de diarrea aguda se
deben tomar las siguientes medidas:
·
Dieta
líquida durante 24 h. ( no comer nada pero beber a
voluntad, para prevenir la deshidratación y hacer descansar el intestino ).
·
Fraccionar
los aportes alimentarios ( la mayor cantidad posible
de pequeñas comidas al terminar la dieta para que el funcionamiento digestivo
se ponga de nuevo en marcha lentamente ).
·
Distribución
de un alimento hiperdigestible de buena calidad.

LA ALIMENTACIÓN
Diversos estudios veterinarios afirman que
existen 10 reglas básicas para la buena alimentación canina:
1.
Administrar
cantidades de agua suficiente. Se debe dejar a libre disposición del perro agua
potable fresca y renovarla frecuentemente.
2.
Respetar las
transiciones alimentarías. Toda modificación de la dieta debe de hacerse
progresiva, a lo largo de una semana.
3.
Asegurar al
perro comidas regulares. Debe recibir todos los días, a la misma hora, en el
mismo lugar y en el mismo comedero el mismo alimento.
4.
Controlar
las cantidades de alimento administradas. Estas serán distribuidas cada día,
calculadas en función del requerimiento energético cotidiano del perro y del
contenido en calorías, se deberán adaptar a la evolución del peso del perro.
5.
Proporcionar
una dieta equilibrada. El alimento debe contener todos los nutrientes que el
perro necesita, en cantidades adecuadas para su tamaño, su estado fisiológico,
su edad o su estado patológico.
6.
Elegir
correctamente el alimento. Apropiado a su edad, su nivel de actividad física o
fisiológica y tamaño.
7.
Utilizar el
alimento de manera racional. Si son industriales, es esencial seguir el modo de
empleo del fabricante. Si es alimentación casera se debe de rechazar el término “lo mismo que el
humano”, el perro necesita unos valores nutritivos y las sobras, las golosinas,
etc., serán desechadas.
8.
Nivel de
higiene óptimo. Los alimentos industriales ofrecen mayores garantías
higiénicas. Las latas y los alimentos frescos se deben guardar en la nevera. Si
no se termina la comida, desechar los restos. Hay que limpiar el comedero a
diario.
9.
Comprobar
resultados. Controlar la calidad del pelo, excrementos, apetito y
comportamiento cotidiano.
10.
No dudar en
consultar al veterinario. Él es también el dietista del perro, tanto en su vida
cotidiana como cuando está enfermo. Consultar cuando exista falta de apetito,
bulimia, adelgazamiento o aumento de peso, diarrea o estreñimiento, trastornos
físicos o conductuales preocupantes así como todas las variaciones de la sed o
del apetito.

LA BUENA
ALIMENTACIÓN
Una alimentación que responda de la manera
más precisa posible a las necesidades del perro asociada con una actividad
física regular y controles veterinarios periódicos, contribuye a mejorar el
bienestar y la esperanza de vida del perro.
El juez de una buena alimentación es el perro
mismo, la eficacia del racionamiento alimenticio y su adaptación a cada
individuo se puede apreciar mediante controles de rutina simples, utilizando
ante todo, el sentido común y el sentido de observación, y teniendo en cuenta
lo siguiente:
·
El
apetito del animal.
·
La
calidad de los excrementos.
·
La
evolución del peso del animal.
·
El
comportamiento del perro.

COMPORTAMIENTOS ALIMENTARIOS
El perro no come por diversas causas ( anorexia
). Las más frecuentes son la fiebre,
la excitación sexual del macho en presencia de una hembra en celo o la
competencia alimentaría de un congénere dominante. Las alteraciones
alimentarías o la mala conservación también son causas frecuentes de
inapetencia. Fuera de estas situaciones se debe consultar con el veterinario.
El perro come demasiado ( bulímia
). Esta situación puede deberse al
temor de carecer de alimento ( competencia alimentaría
entre perros ), a desarreglos neurohormonales, al
aburrimiento, a una ración pobre en energía o a un trastorno de asimilación
digestiva. Una buena observación servirá para orientar al veterinario en su
diagnostico.
El perro come cualquier cosa ( píca
). La conducta consiste en consumir
sustancias no comestibles. La ingesta de hierba seguida de vómito no está
relacionada con ningún problema psicológico o carencia alimenticia ( el perro se purga ), sólo constituye un juego. Si este
comportamiento se intensifica suele señalar el comienzo de una gastritis ( inflamación de la mucosa ). Si el perro come tierra o lame
paredes y suelos se asocia con una depresión.
El perro come excrementos ( coprofagía ). Esta desagradable costumbre, tanto propios
como de otros perros, se debe generalmente a nutrientes no digeridos en los
excrementos, que conservan virtudes de apetencia residual. Hay que investigar
la existencia de un trastorno de asimilación digestiva haciendo analizar sus
heces para detectar la presencia de grasas o almidones no digeridos, o a la de
eventuales parásitos. También puede ser un consumo excesivo de alimentos, que
al superar las capacidades digestivas aceleran el tránsito intestinal,
produciendo una disminución de la digestibilidad.
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